Cables que vuelan

El apoyo de un helicóptero es imprescindible en algunos casos para tender líneas de Alta Tensión

Desde primera hora de la mañana todo está listo en el extremo del gran aparcamiento logístico del barrio donostiarra de Zubieta, en Guipuzkoa. El equipo de Omexom Cantabria Líneas se afana en los últimos detalles. Compuesto por el Jefe de Proyecto, un capataz especialista y 15 oficiales, más una técnico en Prevención de Riesgos Laborales, el de hoy va a ser un día diferente. Porque en esta mañana, finalmente luminosa, en la que el sol deshace los últimos girones de una neblina que podía haber dificultado el trabajo, van a realizar el tendido de un tramo de una línea de Alta Tensión (AT) con el apoyo de un helicóptero.

Como nos explica Luis Pérez, Jefe de Proyecto, “el helicóptero se usa en el montaje de líneas de AT en casos excepcionales, en los que por medios humanos o por otra maquinaria no se puede acceder a esas zonas. En el montaje de apoyos, por ejemplo, cuando por las características del terreno no se pueden llevar camiones o grúas hasta ese punto, utilizamos el helicóptero para el armado e izado de las torres. O cuando existen una gran cantidad de cruzamientos que por medios humanos son muy difíciles de solventar”. En esta ocasión, los obstáculos no son pocos: hay que superar un profundo valle con un fuerte desnivel por el que discurre el río Oria, dos tramos de autopista de la antigua Nacional 1 en cada ribera, una línea de Media Tensión de 30 KV y una gran cantidad de arbolado. Así que, para realizar el tendido de esta línea de doble circuito, derivación a la Subestación de Zubieta de las líneas de 132 KV Hernani-Azpetia 1 y 2, se ha optado por la única solución posible.

El trabajo previo está ya listo. Para prevenir la caída de cualquier elemento sobre la carretera, nos cuenta Sara San José, técnica en Prevención de Riesgos Laborales de Omexom Cantabria Líneas, “se colocan unos postes, unas celosías a ambos lados de la autovía, unidas entre sí por unas mallas. Para que, si el cable desciende o cae, no interfiera con el paso de la carretera”. Este es el aspecto más importante de la obra en materia de seguridad, donde todos los participantes van equipados con sus EPIs correspondientes.

Cuando llega el helicóptero, el piloto, su ayudante y los responsables del trabajo de Omexom Cantabria Líneas, realizan una pequeña reunión para comentar algunos detalles y se ponen de inmediato manos a la obra. No es la primera vez que realizan esta tarea. En el cable que cuelga del fuselaje del aparato se engancha una bobina de pequeño tamaño, para darle peso y estabilidad a fin de evitar bamboleos o movimientos que pudiesen suponer un riesgo para los operarios que tienen que enganchar la cuerda guía.

El procedimiento es sencillo. El helicóptero, volando muy despacio, llevará la cuerda guía, desde la última torre del lado oeste del valle hasta las torres situadas en el lado opuesto. Allí, oficiales del equipo han trepado a lo alto de los apoyos para, perfectamente amarrados con sus equipos de protección anticaídas, ayudar a introducir las cuerdas en las poleas que cuelgan en cada brazo de la torre. En el extremo donde está la bobina, un equipo regula la velocidad a la que esta se desenrolla, para evitar tirones o que la cuerda caiga demasiado y se pueda llegar a enganchar en un árbol o acercarse a las celosías que protegen la autovía.

A lo largo de la mañana, la maniobra se repite hasta 7 veces, para colocar las guías de los 6 conectores de Alta Tensión y de un cable de fibra óptica. Carlos Landeras, el capataz del equipo, junto al ayudante del piloto, con el que mantienen constantemente conexión vía radio, son los encargados de enganchar cada una de las cuerdas que sirven de guía en el amarre que pende del fuselaje. Luego, una vez alcanzado su objetivo, el piloto suelta la cuerda desde el interior del aparato. Landeras nos explica que “el uso del helicóptero agiliza el trabajo y lo facilita muchísimo. El tiempo de ejecución es menor y luego el riesgo también es mucho menor que si lo hiciéramos manualmente”.

Desde su posición privilegiada, Landeras regula la velocidad a la que se despliega la cuerda guía y está atento a cualquier posible incidencia, como ordenar a uno de los oficiales que ascienda hasta una polea de la que se ha salido la cuerda para volver a engancharla y proseguir la tarea. Una vez que la cuerda piloto ha sido tendida con el helicóptero, resume Luis Pérez, “utilizamos en los dos extremos del cantón una máquina de tiro o cabestrante, y un freno para realizar el tendido de cable definitivo, que es un conductor de aluminio.”

Para aprovechar la presencia del helicóptero, una vez acabado el trabajo en el valle del río Oria, todo el equipo se traslada a otro punto del tendido, una zona con varias colinas y arboledas, en las que en pocos minutos se realiza un trabajo que, nos explica Luis Pérez, les habría llevado un par de días, “tirando manualmente de la guía, ya sean los oficiales, o con maquinaria terrestre”.

En unos dos meses se ha completado la obra de esta nueva línea, de 5,5 Km y 20 apoyos con dos circuitos de 132 kilovoltios, una fibra óptica y cable de tierra de acero, que alimentará la nueva subestación de Zubieta para evacuar energía de una futura planta incineradora de basura.

 

 

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